Vivimos, sin duda, un tiempo duro los que residimos en Santiago. Las eventuales transformaciones urbanas son solo un diseño teórico. El Transantiago, en vez de ser una novedad atractiva, se ha convertido lisa y llanamente en una tragedia griega. Ha quedado demostrado que la gente no vive de diseños conceptuales, sino de realidades concretas, las cuales ocurren todos los días, con horario fijo. No cumplir con estas realidades implica enojo, amargura y explosivas reacciones, las cuales de pronto, pueden muy peligrosas. (más…)
