LA MUERTE DE LUCHO BARRIOS
Dejando los ojos humedecidos de toda una generación compuesta por padres e hijos que crecieron escuchando sus canciones, algunos todos los días, otros en programas familiares que con el paso del tiempo se convierten en hechos inolvidables, partió el cantante peruano Lucho Barrios, limeño amado por su país, Latinoamérica y particularmente en Chile donde la calidez y la recepción eran totales, llevando incluso al gobierno del presidente Ricardo Lagos a condecorarlo como un gran colaborador y pacificador que siempre busco mejorar las relaciones entre ambos pueblos.
“Amor de pobres”, “Valparaíso de mi amor”, la favorita de los padres “mi niña bonita” entre otras canciones que batieron todos los records de venta, son temas que sin duda seguirán siendo parte de la discografía de mucha gente. Al recordar la imprevista muerte del cantante a pesar de sus prolongados devaneos con diversas enfermedades uno no puede dejar de pensar en el carácter de la vida con todas sus imprecisiones y dolores los cuales surgen cada día en la vida de mucha gente.
Como aprendimos la tierra actual es un hogar fisurado donde las lágrimas pueden surgir en cualquier momento. Mi esposa profesora de un colegio donde vivimos, llego días atrás conmocionada por lo que le había ocurrido a un apoderado del establecimiento, quien cuando dejaba su hija en el furgón que la llevaría a dicho centro escolar, descuido su pequeña menor de dos años, la cual inocentemente se colocó en el sitio trasero del carro siendo arrollada por las ruedas del vehículo; dejando traumado dicho hogar y marcando horror en un grupo de niños testigos del hecho, junto a un conductor desesperado por lo que acababa de ocurrir. Es cierto, mirar el amanecer o bien las nubes del crepúsculo resulta ser un espectáculo maravilloso, darse cuenta como la familia crece y los hijos se desarrollan es motivo de gozo y gratitud a Dios por permitirnos desarrollar una paternidad exitosa. Sin embargo sabemos que en cualquier momento la puerta será tocada por la visita de alguna enfermedad o bien por el gong de la muerte.
Tal como Jesús dijo: “en el mundo tendremos aflicción…Más confiad yo he vencido al mundo” debemos recordar la advertencia y también la base que proyecta solución a muchas expectativas poco realistas con respecto a la existencia. El valle de la vida actual es un sitio de grandes paradojas. No resulta ser paraíso de las grandes utopías ni tampoco un infierno nihilista. Si resulta ser el camino de las grandes decisiones. Por un costado corre el agua grácil y delicada que nos proporciona momento de gran alegría pero también en los alrededores sectores cubiertos de tinieblas que llevan a experimentar y sentir copiosas lagrimas correr por nuestra mejilla.
Es que la decepción puede aparecer en cualquier instante y nublar sueños bruscamente. Trabajando con los damnificados de Constitución dialogábamos con gente que antes del 27 de Febrero día del cataclismo que asolo gran parte de nuestro país, se proyectaba hacia el futuro como que sí este les perteneciera completamente, nadie estaba prepara para la terrible tragedia que pronto abría de venir, en medio de la noche surgió el movimiento sísmico y luego la mar amiga que saludaban diariamente entró a sus casas, arrasó con sus bienes, llevando consigo todo lo que les pertenecía y por lo cual habían luchado. La mayoría tuvo que correr con lo que tenía puesto, descubriendo con el pasar de las horas que la vida actual es una tierra de decepción, desilusión y sueños rotos. Sin embargo seguían respirando, existiendo y aprendiendo que era posible rectificar y cambiar la forma de vivir. Había razones más profundas por las cuales verdaderamente vivir.
Hoy la tragedia la vive el hogar de Lucho Barrios, como la gente en Europa con alguna inundación, en Brasil con un grupo de menores abusados por un escuadrón denominados de la muerte, o sencillamente cualquier lugar del mundo con situaciones parecidas, afectando a otras personas. Por eso decimos que la tierra actual es un valle de decisiones importante.
Nuestras opciones diarias no apuntan de modo exclusivo a esta vida. No viviremos de manera eterna en este lugar, en cualquier momento nuestra tienda de campaña tendrá que ser levantada y dirigida al sitio exacto. Es para el paradero definitivo de nuestra morada que tenemos que tomar decisiones concretamente razonables. Jesús claramente llamo a quienes eran sus discípulos a que confiaran en él como la base de las proyecciones presentes y también futuras, ajustando nuestra agenda a las reales opciones que de esta vida podemos lograr.
Ellos estaban preocupados por las instrucciones que recibían; era obvio que les iba a dejar, sin embargo Jesús conocía el plan y sabía lo que iba a ocurrir, pronto el tendría sorpresas enormes que revelarían la verdadera propuesta que traía al mundo, cuando resucitó estos mismos hombres llenos de temor comenzaron a comprender el verdadero alcance que Cristo tenía para la humanidad, la muerte motivo de desesperanza total comenzaba a ser vencida, el valle de la desesperanza comenzaba a terminarse, los que creyeran ahora en Jesús podían darse cuenta que el antídoto para la inestabilidad por fin tenía respuesta.
Partió Lucho Barrios. Esperamos que la misma habilidad que tuvo para componer canciones bellas e inolvidables para tanta gente, la haya tenido para decidir sobre su real vida futura. Como decían los recordados protestantes que fueron sembrando la palabra por diferentes sitios del mundo, el valle actual es efímero pronto estaremos en la tierra celestial. En un mundo que se hace llamar la generación 2.0, mundo donde la entretención y la perspectiva es adicción al momento, hablar de esto parece ser ingenuidad y delirio fantástico, sin embargo es la más deliciosa promesa frente a las inestabilidad cotidianas que surgen de esta vida.
