Efesios 6:18-20, Y OREN TAMBIÉN POR MÍ

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Pablo acaba de pedir a la iglesia de Efesios, prepararse para asumir —el día malo— o —día del enemigo—mediante el armamento espiritual con que podamos lidiar contra las acciones del enemigo de nuestras vidas. Esto es objetivo, aquí no hay subjetividad ni misticismo, las acciones del enemigo pueden ser complejas y hasta puede pedirnos al Señor para zarandearnos. De ahí el valor o importancia que tienen estos tópicos enseñados por el apóstol. A estos hechos debemos agregar cómo acciones decisivas en la ofensiva nuestra el asumir una actitud y conducta de intercesión permanente por el cuerpo de creyentes a lo largo del mundo. Las acciones de la iglesia, como remanente divino en la tierra van sigilosamente avanzando de lugar a lugar, pero la oposición del enemigo no se duerme y va haciendo la gestión de los Creyente difícil y compleja. Pablo Resulta ser un ejemplo concreto. Se encuentra encadenado por causa de Cristo. Las acusaciones de los enemigos de la Cruz no han parado y ha sido permanente el ataque en contra de su ministerio. El —llamado pequeño—llama a reafirmar el compromiso de la iglesia en torno a él, pero también en la visión global de la obra del cuerpo de Cristo. Debemos valorar estos hechos que Pablo se encarga de recordar a la iglesia de Efesios puedo resulta ser un encargo apostólicos a los Santos a lo largo de los tiempo. En una época como la actual en que las comunicaciones fluyen con mayor facilidad que nunca conviene asumir y convertirnos en redes de mayor influencia, orando permanentemente por nuestros hermanos que sufren las mismas situaciones y a veces hechos de mayor complejidad que los que estamos viviendo nosotros en la cultura en la que Dios nos ha permitido vivir. Esta acción no solo permite dar sentido a la observación y tarea espiritual que Pablo sugiere sino comprender el valor de la iglesia como cuerpo místico en la tierra en una acción de unidad que se sostiene en la siembra de la oración de los unos por los otros. Pablo entre otras cosas, pide específicamente lo siguiente; —Orar en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión— la forma en que Pablo recuerda la conducta que como iglesia debemos tener sugiere modelos de acción que de pronto pasamos por alto. Por ejemplo; nuestra oración debe estar —fundamentada en la acción del Espíritu en nosotros—Este hecho tiene sentido, pues él, en nosotros guiándonos y dirigiendo nuestra competencia espiritual nos libra de la acción psicológica del YO, quien sabemos contraría la obra que la divinidad busca crear y desarrollar en nosotros. De pronto para muchos de nosotros a lo largo de nuestra vida la oración es una causa difícil y contraria a la vida en su conducta básica, porque la hacemos en nuestra carne. No es la oración más larga y con voz más fuerte la que necesariamente revela el modelo divino, no es la dicha por hermosas y lacónicas frases que no siempre todos entienden la que necesariamente causa impacto en el corazón divino. La oración de acuerdo a la orientación que Pablo otorga es la que busca la dependencia y guía del Espíritu que busca revelar a CristoJesús en nosotros de una forma misteriosa en el sentido que no percibimos nuestro cambio, pero este igual ocurre y de modo sostenido. En esta acción sin duda podemos seguir las pisadas de nuestro Señor que siempre le llevaban a un nivel de intimidad estrecha y permanente con el Padre por medio de la acción del Espíritu… El Segundo hecho busca recordarnos —el principio de la perseverancia de la oración en nosotros—que oremos en el Espíritu en todo momento y circunstancia, manteniendo la sensibilidad espiritual en acción para que de esta forma podamos orar por los santos. Estos resultan ser los creyentes. Conviene recordar este hecho, pues muchas veces la oración es —fuertemente yoista—e incluye una dinámica existencial basada en nuestra emocionalidad carnal, que pide orar por sucedáneas formas o necesidades superfluas representan el reino como hipermercado o banco de bienes, que para nada responden a este formato que presenta el apóstol. Hay muchas acciones que nos ocurren que tiene que ver con nuestro propio crecimiento por medio de la oración personal. Nos pasan cosas y son acciones destinadas a conocer el poder mismo de la oración en términos personales, para que crezcamos en la visión de nuestro Padre que está en los cielos. En él poder del nombre de Cristo, ya que es en su nombre que oramos, en sus méritos, en la obra de la Cruz, y en el poder del Espíritu, ya que muchas veces ni sabemos cómo pedir, pero este actúa en nosotros dándonos sabiduría y revelando gracia para que podamos compartir lo necesario con la divinidad. El tercer hecho que conviene tomar en consideración en estos versículos apuntan a orar para que el apóstol tenga… —palabras adecuadas para poder explicar con valor su misterioso plan—Pablo no está hablando de su plan en términos personales, sino del —plan divino— En los tiempos en que el Apóstol llevaba a cabo su gestión de ministro, era la revelación del misterio oculto que en CristoJesus se revela por medio del evangelio no solo a los judíos sino al pueblo gentil. Sabemos que este hecho fue una batalla estoica y de gran significado para el mundo espiritual que estaba privado de revelación divina y que con CristoJesus irrumpe para revelar a este por medio de la obra de la Cruz y resurrección su amor a toda la humanidad. Este hecho no fue fácil de ser admitido y Pablo es el adalid, líder y sostén principal de la revelación de este misterio que se revela y que implicó una oración permanente de la iglesia por este apóstol y sus redes llevando a cabo dicha gestión. Por último —se requería de un lenguaje, una forma de presentación que pudiese ser entendida y aceptada—Pablo solicita a la iglesia este hecho para que sea la oración la que intervenga ante el Padre para que este demande y lleve a cabo acciones gerenciales que están en su territorio y poder en la vida del siervo. Como apóstol, el sabe que su inteligencia y academicismo no es suficiente, requiere de la iglesia orando y apoyando sus acciones, de este modo la gestión divina que se levanta a partir de la obra de la iglesia se materializa en su obra. Queda de manifiesto con esto, El antropomorfismo divino que ha determinado que la iglesia sea su cuerpo por medio de la cual, Cristo habla, sirve, actúa y lleva a cabo su plan. En Segundo cosa, reafirmamos el valor de los Santos y sus acciones de oración como gestos promotores de respuestas por parte de la divinidad. Como Daniel, Job, Jonás y otros lo revelan…hay espacios territoriales en el Mundo espiritual que solo la divinidad por medio de la iglesia puede llevar a cabo a partir de La oración. Los Pablos actuales existen y requieren de lo mismo; una acción ferviente de oración detrás de ellos por medio de la intercesión. La iglesia oró y cayeron los temores del corazón de los Santos fuertemente afectados por las primeras cruzadas represivas de los judíos en Jerusalem. Oraron nuevamente y surgió una clase de valor nuevo. Oraron por Pedro detenido, y las cadenas cayeron de manera sorpresa a ante el estupor del propio líder natural de la iglesia judía quedando este libre, pues las puertas se abrieron sin que ningún soldado romano se fuese cuenta.. —Un lenguaje adecuado para comunicar el evangelio con notas y palabras que reflejen lo que Dios quiere que se oiga— Es lo último que Pablo ruega a los Santos de Efeso, La humildad Paulina debe ser nuestra propia expresión de humildad, para que esta surja de manera natural en nosotros requerimos clamar a Dios para que dé gracia a quienes comunican los misterios divinos en la actualidad, para que se vistan de lenguaje adecuado, de manera adecuada a las características del mundo actual…Visión y revelación divina es una necesidad perentoria para los evangelistas, maestros y profetas actuales…¿Acaso la iglesia como remanente divino en la tierra no puede causar estupor, poder y gloria en Cristo? Pidan que yo siga hablando con valentía, como debo hacerlo(v. 20) Pablo se encuentra encarcelado, encadenado de pronto, pero esto no es hecho ni causal para privarlo de llevar a cabo lo que constituye su razón de vida; la revelación del reino de Dios en medio del corazón de la gente. Pablo lo repite nuevamente para comprender el valor de lo que está comunicando. La oración debe ser el factor principal para que su gestión sea coronada con éxito. No se trata de habilidad y capacidad, se trata de —operaciones divinas— que nacen en el cielo cuando la iglesia cumple su tarea; revestir de gracia por medio de la oración la vida de los Santos hombres de Dios, solo de esta manera, la iglesia llevará a cabo con éxito su obra, sobretodo en momentos como los actuales, cuando la secularización y materialismo crece provocando redes de ateísmo y apostasía, hechos singulares de un mundo que se levanta con fuerza contra una iglesia privada de pronto de gracia para vivir principios como estos…